Un buen locutor se mantiene en forma

Ya conoces el dicho: “La práctica hace al maestro”. Luego entonces, la práctica hace al locutor. Por ello un buen locutor se mantiene en forma. En tu caso… ¿Cómo va la práctica?

El locutor que se considere a sí mismo profesional siempre se mantiene en forma. Ya sea que haga locución comercial, doblaje o narración, la práctica constante es lo marca la diferencia entre un locutor amateur y un locutor profesional.

Aquí te presentamos cuatro consejos que puedes incorporar a tu rutina diaria para mantener tus habilidades en forma.

1. Sé constante.

Pregúntate siempre: ¿qué puedes hacer hoy para ser mejor que ayer? Todo se resume al compromiso, al tiempo y al esfuerzo que estés dispuesto a invertir en tu carrera. Para muchos de nosotros esto significa tener que crear un nuevo hábito de trabajo.

De acuerdo a los expertos, se necesita practicar de manera constante y disciplinada una actividad durante por lo menos 3 meses o 90 días para que esto se convierta en un nuevo hábito. Yo lo sé, la mayoría de las personas no poseen la fuerza de voluntad para crear un nuevo hábito, aunque se trate de algo que pueda mejorar sus vidas de forma notable. Esta es una realidad.

Pero si tu pretendes ser un buen locutor, y perteneces al 5% de la población que realmente busca hacer una diferencia en sus vidas, no le temes al compromiso y estás dispuesto a ganarte un lugar entre los mejores. Este es el camino a seguir. Dedica una hora del día para realizar tus ejercicios vocales. Preferiblemente elige un horario donde puedas evitar las interrupciones y las distraccciones.

2. La diversidad es la clave.

Existen un sinfín de formas en las que podemos interpretar un guion. La imaginación es el límite. Tienes que tratar a la locución comercial como un juego y para mejorar tu juego debes practicar para poder dominar sus distintas fases. Con esto quiero decir que si siempre hacemos la misma rutina, no podremos mejorar en las demás facetas del juego.

Aunque lo he mencionado en otras ocasiones, no conozco a alguien que domine a la perfección las distintias especialidades de la locución como son la locución comercial, doblaje o la narración. Por lo general todos nos enfocamos en el nicho con el que nos sentimos cómodos. Sin embargo, un buen locutor no teme abandonar su zona de confort aunque sea por unos instantes porque sabe que esto le puede traer grandes beneficios.

3. Diviértete.

Para muchos de nosotros estar dentro de esta profesión sería algo imposible si no consideráramos que esto es algo divertido. Pero el concepto “diversión” es algo muy subjetivo y es una realidad que para muchas personas no resultará divertido cualquier cosa que tenga que ver con la expresión oral, sino todo lo contrario.

Sin embargo es un hecho demostrado científicamente, que el proceso de aprendizaje se facilita cuando la actividad en cuestión se hace de una forma divertida. La mejor forma en que podemos hacerla divertida es experimentando, permitiéndonos las libertades que queramos y siendo lo más creativos posibles.

Por ejemplo, ¿de cuántas formas podrías expresar la siguiente frase que se le atribuye a El Quijote? Y digo “se le atribuye”, porque tal vez te sorprenderá saber que esta frase no se encuentra en dicha obra. ¿qué matices, emociones, tonos o intenciones usarías?

“Deja que los perros ladren Sancho amigo, es señal de que avanzamos.”

Si no se te ocurren por lo menos 10 formas distintas de expresar la frase, creo que estás en problemas. Unas clases de teatro te vendrían bien.

4. Un buen locutor se mantiene motivado.

La motivación es lo que mueve a las personas. A veces trabajar a solas no es el escenario ideal. Trabajar con un colega o mejor aún, con un grupo de colegas a manera de “grupo de estudio” puede ser algo interesante.

Un buen locutor es proactivo, ofrece y recibe retroalimentación, comparte ideas, técnicas etc. Porque sabe que es algo que nos ayuda a mejorar nuestras habilidades de comunicación a corto y largo plazo. De la misma forma, hace ensayos por mera satisfacción personal ya que es algo que lo mantiene en el camino correcto.

Finalmente, lo que debemos evitar a toda costa es la postergación. Prioriza tus actividades, apóyate en tu pasión por la locución y conviérte tu práctica en un hábito ganador.