las cualidades del locutor de radio

¿Cuáles son las cualidades del locutor exitoso? ¿Qué es lo que hace que la gente se conecte con la forma de hablar, las ideas y la personalidad de quién habla detrás del micrófono?

Si bien no todos los locutores están cortados con la misma tijera, podemos decir que los locutores exitosos poseen ciertas cualidades en común. Independientemente del corte del programa radiofónico en que participe, el locutor de radio debe ser ante todo un buen presentador y anfitrión.

Un buen presentador revela con anticipación y en la medida adecuada la importancia del contenido que se ha preparado para el radioescucha. El objetivo es mantener vivo el interés del radioescucha a lo largo de un programa. La labor del anfitrión es muy similar a la que adoptamos cuando nuestros amigos nos visitan en casa. Hay que ser cordiales, amables y estar genuinamente agradecidos por el hecho de que se hayan tomado la molestia de visitarnos… es decir, escuchar nuestro programa. Hay que hacer todo lo posible para que los invitados se sientan a gusto y la pasen bien.

Las cualidades del locutor de radio las podemos resumir a continuación:

1. Voz clara con excelente tono y modulación.

Tener una voz clara significa que la voz ha sido educada o entrenada con el objetivo primordial de que se entienda lo que se está diciendo. Tener una buena dicción o articular las palabras con precisión tiene que ver con la adecuada posición de los órganos que intervienen durante la pronunciación correcta de las vocales y consonantes.

La mala dicción es un problema frecuente que puede desvirtuar un mensaje o dar como resultado una pobre comunicación oral. El tono o timbre de la voz debe ser agradable y natural, ni demasiado nasal (agudo) ni demasiado gutural (grave). En la radio se prefiere un tono medio.

Muchos profesionales del micrófono no se ponen de acuerdo en cuál es la forma correcta de modular la voz. Mucho depende de lo que cada quién entiende o interpreta por “modular la voz”, “impostar la voz”, “engolar la voz” o “colocar la voz”. Hay quienes piensan que todos los términos anteriores son sinónimos y hay quienes creen que cada uno significa algo distinto. Al modular su voz, el locutor hace que suene más atractiva o interesante para el oyente. En ocasiones usando alguna técnica trata de “corregir” precisamente un tono demasiado agudo o demasiado grave. Pero profundizaremos en ello en otra ocasión.

Aquí lo más importante es que el locutor suene natural. Sin poses artificiales y sin querer convertirse en el “centro del universo”.

2. Excelentes habilidades de comunicación y creatividad para interactuar con los radioescuchas.

Dentro de las cualidades del locutor profesional, la habilidad primordial en la comunicación es la capacidad de hablar acerca de un tema y hacerlo interesante para el oyente. También es de gran ayuda tener buena memoria para recordar fechas, nombres, acontecimientos, anécdotas etc.

Algunos programas de corte musical o programas especializados basan buena parte de su contenido en la interacción con el público radioescucha. En estos casos es muy importante que el conductor sepa llevar la conversación por buen rumbo y al mismo tiempo que sepa motivar a los participantes a hablar acerca de sus experiencias etc.

3. Conocimiento acerca de los acontecimientos actuales y tendencias sociales.

Un buen locutor de radio siempre está enterado acerca de lo que sucede en su localidad. Es importante prestar atención al ámbito social, cultural, político, etc.

Muchas personas confían en que si hay algo importante que deban saber, su locutor favorito con seguridad se los comunicará.

4. Pensar “afuera de la caja”.

Esta es una metáfora que quiere decir “pensar diferente” o de manera no convencional o desde una nueva perspectiva. También podemos referirnos al pensamiento creativo.

Si hablamos de cualidades del locutor, esta es indispensable. Es imposible pensar que se pueda entretener a una audiencia por espacio de una hora o más si no se cuenta con la facultad de ser creativos. Cuando se está “al aire” es gran una oportunidad para poner una nueva perspectiva en la mente de las personas. La finalidad de los medios masivos de comunicación es educar, entretener e informar. Como puedes ver, hay mucha tela de dónde cortar.

Crear contenido radiofónico de calidad que suene fresco, interesante y que pueda atrapar a las masas es todo un reto.

5. Desarrollar un estilo propio.

Sobra decir que los seres humanos somos únicos e irrepetibles. Por lo que la mejor forma de desarrollar un estilo propio es siendo tú mismo. Al permitirse ser “diferente”, el locutor profesional logra establecer una conexión con su audiencia. La autenticidad de su carácter es su marca personal.

6. Buen sentido del humor.

Por lo general todos creemos que poseemos un excelente sentido del humor ¿cierto? Sin embargo no todos tenemos un sentido del humor universal. El mejor sentido del humor es el que puede ver el lado cómico en las cosas cotidianas y pequeñas del diario acontecer. Para conducir un programa radiofónico o incluso un evento en vivo se necesita un sentido del humor cualitativo y no cuantitativo.

En resumen, algunas de las cualidades del locutor exitoso se pueden desarrollar “trabajando” con disciplina en ellas. Por ejemplo, puedes fijarte el objetivo de estar bien informado leyendo los diarios de tu localidad y las publicaciones de interés común. Practicar la oratoria o la lectura en voz alta también requiere disciplina para mantener la voz en forma. Otras cualidades simplemente hay permitir que surjan de forma espontánea a través de la experiencia.

Para desarrollar las cualidades que nos permitan alcanzar el éxito debemos mantener una mente abierta y ser receptivos a la retroalimentación que recibimos cuando nos comunicamos. Muchas veces nuestros paradigmas e ideas preconcebidas se convierten en obstáculos que debemos superar para lograr llegar al siguiente nivel. El que se atreve a explorar los terrenos de la comunicación, el que persevera, arriesga y está dispuesto a aprender de sus errores indudablemente caminará con paso firme hacia sus metas y objetivos.